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viernes, 4 de enero de 2013

FELIZ RETORNO AL MISMO PUNTO ARBITRARIO

FELIZ RETORNO AL MISMO PUNTO ARBITRARIO


Habría que remontarse demasiados años para indagar en el origen del concepto "tiempo" y en la idea de subdividirlo en fragmentos cuya distancia entre sí es totalmente aleatoria.Pero indaguemos sobre un concepto muy presente en estas fechas.

Bien, resulta que un día a alguien se le ocurrió calcular la posición de la Tierra en su órbita alrededor del sol y contar el tiempo (contar el número de fragmentos de medida
aleatoria) que tardaba nuestro planeta en volver a pasar por ese mismo punto totalmente circunstancial y arbitrario. Eso es Año nuevo, eso es lo que celebramos, que la Tierra vuelve a pasar de nuevo por un punto arbitrario de su trayectoria alrededor del sol desde aquel día en que a alguien se le ocurrió calcularlo.

¿Tiene algo de especial ese punto? No. ¿Tiene sentido que midamos ese tiempo y lo esperemos para usarlo como pretexto y montar una fiesta mundial? No. De hecho ni si quiera es lógico el sistema que usamos para medir el tiempo, el tiempo existe como concepto, pero no como
conjunto de intervalos regulares que separan unos hechos de otros. Este sistema no es más  que una invención que surge de la necesidad de estudiar lo que ocurre a nuestro alrededor y organizar nuestras vidas posibilitando nuestra convivencia en sociedad.

Lo más curioso no es esto, realmente; lo más curioso es que nosotros utilizamos ese tiempo medido para una vez más encontrar un pretexto para celebrar una fiesta, y es que el día en que nacemos, por encontrarse la Tierra en el lugar en el que se encuentra en su órbita, pasa a ser nuestro día, y cada vez que la Tierra vuelve a pasar por ese mismo punto lo celebramos, como si fuese un gran logro. Bueno, puede pensarse como un gran logro, que es el de sobrevivir, pero si lo vemos así es porque pensamos que es más difícil morir que vivir en este mundo, y la celebración de que un "año" más seguimos vivos surge del miedo a que cuando nuestro planeta vuelva a pasar por el mismo punto ya no podamos celebrarlo. La verdad es que no sé si pensar que en este mundo es más fácil morir que vivir, muere demasiada gente todos los días, pero suele ser raro que tengamos que enfrentarnos a una muerte cercana. Lo que sí pienso es que dada la infinidad de posibles situaciones que se pueden dar en el mundo, el hecho de que cada día normalmente vivamos la misma rutina es puramente casual y contingente. Quizá por eso tengamos el casi necesario impulso de 
convertir nuestra más inevitable rutina (que es la de pasar una y otra vez por cada punto de la trayectoria elíptica que sigue nuestro planeta alrededor del sol) en una fiesta.

Pero bien, lectores (si acaso los hay), ¿qué significa el tiempo?:

"Un hombre pacífico abre fuego,
un alma inofensiva viaja al alambre,
un niño descuidado ha muerto.

Quizá solo sea que vivir me deprime,
tres dimensiones y sonidos realistas,
y mientras tanto las marchitas células de tu cerebro caen, pero la vida sigue.

Arenas movedizas bajo tu silla,
un veneno que se expande a través del aire fresco.


Quizá solo sea que vivir me deprime,
tres dimensiones y sonidos realistas,
y mientras tanto las marchitas células de tu cerebro caen, pero la vida sigue."





El tiempo se escapa; sed más rápidos. Gracias!!


domingo, 9 de diciembre de 2012

SIEMPRE AMANECE...

SIEMPRE AMANECE...


... y el día que no amanezca no nos va a importar.

Sol;
Cadenas
Arderán
en su coraza
de fuego y de lienzos
de piedra, de violentas
batallas sin sangre ni odio.

Y mientras tanto la luna
en tus ojos trasnocha,
desnuda en paisajes
de plata y frío,
de baladas
y grillos
mudos.

Y se enfrentan sol y luna
sobre un público yermo de espíritus caducos,
efímeros y solemnes…

Se enfrentan mas no se miran;
en la piel se repelen, rasgada por el tiempo,
eterno, al amanecer…


Abro el debate: ¿merece la pena vivir?

Se alzaban oscuras, viejas,
de un árbol, las negras ramas,
sobre un cielo tormentoso,
de camisa plateada.

Tiembla al viento, bruscamente,
ferozmente y sin desgana,
un paisaje dolorido;
irritante panorama.

Cuatro leves cuchicheos
de cuatro aves desganadas.
En sus picos, melodías
que cesarán hasta el alba.

La noche desciende por la
larga, larga escalinata.
Comienza a abrirse el telón;
la luna asoma su cara.

Hojas secas precipitan.
Tierra pobre, agua helada,
oscuras siluetas, piedras
tiemblan ante mis pisadas.

Manto de estrellas que brillan.
Como avariciosas garras
interrumpen en el cielo,
de un árbol, las negras ramas.

Sin remedio, pasan horas.
El negro torna a naranja.
Cuatro avecillas que vuelve
cantando a la luz del alba.

Como ciclo inevitable,
el sol irradia esperanzas.
La noche regresa por la
larga, larga escalinata.

Larga, larga, la escalera
Parece incluso sensata,
dando paso, día y noche,
veda el paso a la contraria.

Cuatro aves que canturrean
a un árbol de negras ramas.


"¿Merece la pena vivir?" A veces pienso que sí...





Gracias.



domingo, 2 de diciembre de 2012

TOLERO OPINIONES, PERO NO CUENTOS DISFRAZADOS DE VERDAD...

TOLERO OPINIONES, PERO NO CUENTOS DISFRAZADOS DE VERDAD...


- Que veo y no veo. Que veo un muro, es negro, ¿veo un muro? Se ve horizontal, veo que avanza, veo que paro y se para, veo que trepa y se vuelve vertical, veo que todo lo atraviesa, veo que nada lo entorpece, veo que me encaro al sol y desaparece, pero me doy la vuelta y ahí sigue, y veo que tiene forma, no es rectangular, veo que se yergue sobre el suelo, mengua y crece, mengua y crece, mengua y crece… Y creo que me está vacilando: ¿por qué veo que el muro me sigue? ¿Por qué veo que me imita? ¿Por qué le veo mirarme y no se quita, y no disimula? No puedo trepar el muro, me acerco y se aleja, veo que estiro las manos para alcanzarlo… y veo que el muro se estira, y veo que intento volarlo, y ahí sigue, viéndome desde el suelo como si yo no le viera, y vuelvo a encararme al sol, y lo veo y corro, y corro, y corro… Corro hacia el sol, y no veo el muro pero él me ve y me sigue, y me detengo, y veo que suspiro, que vomito fatigado, y miro al sol y no está, y miro atrás… y no hay muro. Pero veo farolas, y hay muro, y ya no…; y otra farola, y hay muro, y ya no…;¡y van tres! Y hay muro, y ya no… y sube conmigo a casa, pero a oscuras me duermo, y él no duerme conmigo. Amanece, salgo de la cama…: veo el muro.

Y es que hay gente que no ve más allá de su propia sombra, y cuando se enfrenta al mundo una mosca es un dragón, y un bache es un pozo negro.

Ya a su manera lo dejaba caer Saussure, y lo dijo posteriormente Wittgestein: “somos” nuestro lenguaje, “somos” como hablamos, y yo soy mis ojos, soy mis ojos claros tintados de negro… y si los cierro, me veo por dentro.

Hay pintadas en el suelo.
Creo que me escuecen
los ojos.
Parece abrirse un vórtice
de bocanadas de luz
de las farolas que escriben de noche
la historia de dos polillas
que murieron por amor.

A veces los árboles
me hablan:
que hago mucho ruido
caminando, me dicen;
que pienso muy alto.
Pero una noche una nube
ocultada por la luna
me silbó al oído, no escucho al silencio,
y hago ruido para repeler al ruido,
y entre tanto ruido me vuelvo loco,
y los árboles se quejan
y me tiran hojas secas de mustio otoño.


Ya es tarde para los pájaros,
¿qué haces ahí?
No cantes a la noche,
no la despiertes,
que si no duerme bien
el sol al alba cegará tus ojos.

Y ahora hay una sombra
en mitad de mi camino…
¡Déjame,
que yo no abrí la puerta!
¡Déjame,
que no maté a las polillas!
¡Déjame,
que entre tantas hojas secas
se seca la niebla y cae,
y me embelesa,
y los pájaros se mueren
hartos ya de tanta fiesta!

Déjame dormir,
que me escuecen los ojos…
y se pudren
lágrimas
en mis pupilas…

Déjame dormir,
que mañana me visitas;
 te dejo vivir en mí…
hasta que el otoño muera

Gracias, buenas noches ;).







domingo, 18 de noviembre de 2012

I'LL BE PROUD...


I'LL BE PROUD...

No sé qué coño hacemos aquí. Andamos, corremos para llegar a tiempo y sin embargo parece que nuestro fin último es llegar tarde a nuestra meta: la muerte. Entonces, ¿por qué corremos? Y en esta pelota azul llena de mierda marrón, quien no corre es un vago, pero acaso no tiende la materia a conservarse en su estado de menor consumo de energía? ¿Por qué nosotros vamos contra-natura? ¿Por qué si el cuerpo nos pide descanso nosotros nos levantamos de la cama y nos tiramos de pie hasta que decidimos volver a acostarnos para levantarnos horas después cuando aún estamos en plena Rem y vuelta a empezar? Parece ser que el fundamento de una vida en sociedad es tener claro que cada uno tiene una función; no una función vital, pero sí una función en el contexto social, económico y cultural en el que vivimos. Y todo apunta a que si no cumplimos nuestra función la sociedad no cumplirá la función que concierne a posibilitar nuestra vida en dicho contexto económico, social y cultural. ¡Genial! Vosotros, lectores, seguro que tenéis una función y aspiráis a poder llegar a cumplirla a raja tabla: ¿vuestra vida es más fácil por ello? Estudiáis para cumplir una función, ¿os resulta sencillo? O puede que ya tengáis función, ¿os resulta más fácil vivir por el hecho de tener un trabajo? Claro que sí, porque en estos tiempos y en este país movido por cubos de basura de carne y hueso la necesidad de un trabajo para tener alguna opción de subsistir es incuestionable y la oferta de empleo es tremendamente insuficiente, pero a lo que quiero llegar es a que hemos evolucionado creando un sistema de vida en sociedad basado en infinidad de necesidades ficticias que no hacen más que entorpecer nuestro camino hacia la natural subsistencia y la felicidad. Vivir en sociedad no es más que vivir limitado por infinidad de normas civiles, legales y morales que surgen de los problemas que acarrea el hecho de crear vínculos y dependencias concernientes al resto de gente que nos rodea. ¿Cuáles son dichos problemas? Bien, no creo que haga falta hablar de ellos, además sería imposible hablar de todos y cada uno de ellos: no viviríamos para escribirlos. Pero hay uno que me enerva especialmente. Ya hemos dicho que en nuestra vida en sociedad debemos tener una función, un cometido, un objetivo. ¿Existen 7000 millones de cometidos distintos, uno para cada persona del planeta? No, ¿verdad? Nuestros objetivos van a depender en gran medida de nuestra personalidad, y esta en gran medida lo hará de nuestras circunstancias. Fijemos un objetivo: ahora luchemos por demostrar que hemos nacido para ello, luchemos por demostrar que somos adecuados, ¡compitamos! Compitamos dentro de una sociedad que se supone que estaba pensada para poder convivir pacíficamente, y hagamos así florecer a esa pequeña bacteria que nos mantiene vivos, pero que puede reproducirse y matarnos poco a poco hasta volvernos ciegos: el orgullo.

El orgullo, en esta sociedad individualista, sirve para mantener nuestro ego, para tener siempre presente aquello de lo que somos capaces y evitar que se nos trate como si nuestra valía no llegase a la huella de nuestros propios zapatos: Pero por orgullo tantas veces nos negamos a aprender, por orgullo tantas veces nos contradecimos… por orgullo nos negamos a ver que de los aciertos no se aprende, sino que se aprende de los errores, y si por orgullo no reconocemos cuando metemos la pata nos estamos estancando en la infancia, nos estamos negando a evolucionar, y cumpliremos años, pero en nuestra cabeza seguiremos creyendo que llevando una capa roja podremos volar. Por orgullo criticamos sin recibir autocrítica, es muy fácil darnos cuenta de cuando los demás la cagan, pero nos cuesta ver nuestra propia mierda, y no por falta de vista, si no por falta de COJONES, igual que nos damos cuenta de los errores ajenos, los demás se dan cuenta de los nuestros, y negándolos lo único que conseguimos es que los demás se den cuenta de que seguimos errando, y seguiremos haciéndolo hasta que pisemos esa mierda y reconozcamos que la hemos cagado.


Vomitar mierda por cada costado
es lo que yo he elegido,
que uno se siente bien con vudús
de papel y lápiz, muriendo
en cada aguja en forma de palabra
que se clava en el muñeco inerte,
de sangre, lana y veneno,
de esponjas de duchas viejas
e infantes canosos.

Y a veces vuelo alto y quiero echar raíces
para de una nube colgado dormitar,
y ver cómo el otoño aplasta
a esas hormigas gigantes,
a esos bolsillos de barro,
a los zombis recios
de tus catacumbas.
Quiero volar; hay veces
que me sobran los pies.


Dejemos que el orgullo nos mantenga en pie, pero que no
nos ciegue, porque entonces cuando tropecemos no nos
volveremos a levantar...


"Es curioso lo dulce y gratuitamente que usamos la palabra
MIERDA. Una palabra versátil, universal,
expresiva, que lo define todo y no define nada: es curioso
que nos repugne su olor y nos intimide tanto
pensar en su sabor y sin embargo la tengamos todo el día
en la boca.


Porque mierda somos y en mierda vivimos, y a la mierda
podéis iros si no véis que es mierda lo que
escribo. Y solo hablo de mierda cuando no la piso porque,
aunque parezca irónico, el sonar de las
pisadas, equiparable al saltar de un niño con sus botas
nuevas sobre un charco de agua, nos distrae del
pensamiento de que es mierda lo que pisamos.


La mierda no es marrón: la mierda es verde, roja, amarilla,
blanca, azul...; la mierda nos rodea: mierda
somos para un rico trajeado y mierda es su traje y su cabeza
para nosotros. Y a las pruebas me remito y
digo que huele a mierda; y con su olor me despido.


Mucha mierda."













viernes, 2 de noviembre de 2012

WISH I WAS OLD AND A LITTLE SENTIMENTAL...

WISH I WAS OLD AND A LITTLE SENTIMENTAL...


Amor, odio, alegría, tristeza, remordimiento, miedo, atracción… Los sentimientos… ¿los sentimientos nos han ayudado a vivir durante tantos años en sociedad o son consecuencia de que hayamos vivido de este modo? Es decir, ¿los sentimientos son la causa o la consecuencia de que podamos vivir en sociedad? Bien, yo creo que en los inicios del ser humano como ser social, aprendimos a vivir en sociedad y como consecuencia creamos vínculos que nos ayudaron a establecer relaciones entre nosotros para crear un sistema vital basado en la convivencia en grupo. No obstante, han pasado tantísimos años, tantísimos siglos… que las relaciones sociales se han ido fortaleciendo, ramificando, sistematizando, interiorizando… se han ido complicando de tal forma que ahora necesitamos de la sociedad para sobrevivir. ¿Que no? Uno puede vivir solo, pero forma parte de una comunidad social, uno no puede ser autosuficiente en todos los aspectos. Un hecho tan simple como comprar el pan ya nos hace “esclavos” de una convivencia en sociedad. Podríamos cultivas nuestras propias hortalizas, verduras y frutas, y criar nuestro propio ganado, ¿pero dónde viviríamos? ¿De dónde sacaríamos los aperos necesarios? Y yendo más allá... ¿Creéis que resultaría fácil vivir en soledad? Desgraciadamente, hoy por hoy con tres vacas y un par de manzanos no vamos a ninguna parte.

Asumida la realidad de nuestra dependencia de la sociedad, ¿cómo vivimos en ella? ¿Vivimos bien? ¿Mal? ¿Cómo y de qué manera lo hacemos? En la cúspide de la pirámide está claro quién lleva los hilos, personas cuyos sentimientos surgen por y para sí mismos. Aunque, viéndolo desde un punto de vista poco más allá del antropocentrismo, podríamos pensar que cualquier sentimiento dirigido hacia los demás no es más que un reflejo de nuestro egocentrismo; me explico: pongamos como ejemplo una persona altruista en todos los sentidos, ¿esta persona se siente bien porque hace el bien, o hace el bien porque le hace sentir bien?, o dicho de otro modo, ¿busca en la ayuda proporcionada a los demás un placer egoísta y propio, o su altruismo va más allá de su mentalidad y busca en primera instancia el bien ajeno anteponiendo su felicidad? En cualquier caso, está claro que los sentimientos surgen de las relaciones, directas o indirectas, que establecemos con los demás, y que dichos sentimientos varían en base al tipo de relación y la forma en que esta se desarrolle. ¿Cómo influyen los sentimientos en nuestras vidas? Creo recordar que en una de mis anteriores entradas mencioné una frase que escuché hace relativamente poco: “Los sentimientos nos han ayudad a sobrevivir durante muchísimos años, pero ahora nos están matando”. Lo que quiere decir esta frase es que los sentimientos son útiles para organizar un sistema vital ordenado para conseguir una convivencia eficiente y constructiva, pero a día de hoy los sentimientos no hacen más que interferir en nuestra toma de decisiones. Si existen otras especies que pueden llegar a desarrollar algo que podríamos llamar vínculos afectivos, estos se basan en que dichas especies asocian su propia supervivencia con los individuos en cuestión (las crías con su madre, por ejemplo). En nuestro caso, si bien es cierto que desarrollamos vínculos en base a esta lógica, otros como el amor surgen del instinto de supervivencia de nuestra especie, del instinto sexual, y nos encaminan de manera enfermiza hacia un deseo irracional de convivir junto a otra persona. Sentimientos como este obstaculizan nuestro pensamiento analítico (ligado al hemisferio izquierdo de nuestro cerebro) por existir mayor actividad en nuestro hemisferio derecho. El amor, la compasión, el remordimiento… pueden llegar a ser patológicos, de modo que interfieren en el correcto funcionamiento de nuestros sistemas nervioso y endocrino (trastornos psicológicos, inhibición de hormonas como la serotonina, la llamada “hormona de la felicidad…”), por lo que podemos concluir que vivir en sociedad nos beneficia, pero no vivir “socializados”, es decir, no vivir esclavos de nuestros sentimientos, que interfieren en nuestro razonamiento y que tantas veces nos impiden ser felices… ¿Qué tal sería vivir sin sentimientos?:

"Trata de ser, por un segundo, una piedra; trata de rodar sin saber que ruedas, correr sin saber que corres, volar sin saber que vuelas… trata de amar sin sentir que te aceleras. Trata de ser rugoso y paciente, de juguetear con las gotas precipitadas sobre tus ásperas carnes sin sentir que al penetrar por cada uno de tus recovecos su humedad fría y punzante te va congelando suave y lentamente los adentros. Trata de enfurecerte, rasgarte y arrancarte tira a tira aquella mugre que hizo costra, y trata de percibir cómo el manto de nubes que obscurecía el claro del cielo se deshace entre pinceladas rosadas y anaranjadas que al poco comienzan a implosionar descubriendo su rostro más lóbrego y taciturno y cerniéndose sobre tu pequeñez serena…

Trata de sentir que sientes sin sentir nada, sin temblar al pensar en rozar las nubes y caer sintiendo el viento en tu contra arrancándose en un fuerte cosquilleo traducido en miedo y felicidad y arrancándote un grito ahogado por la falta de aliento al no poder respirar. Inténtalo e intenta imaginarte tu final, impactando contra el suelo e infinitamente dolorido en cada uno de los mil pedazos en que quedarías disgregado efervesciendo velozmente sobre la faz rocosa. Ahora mézclate con las otras rocas, escucha como ríen y lloran de alegría al saber que, aun más que ellas, eres sorda. Sí… ahora eres un rompecabezas sin resolver, amiga,  y tus piezas vagarán inquietas anhelando sin anhelo aquel momento en que otra batalla, otra guerra… otra lucha más las haga sentir pisoteadas y hermanadas por el sentimiento… de no sentir nada.

Feliz, piedra, feliz… no desees tener mi piel, porque no deseas…"

¿Y las locuras (por no decir gilipolleces) que hacemos tantísimas veces por que nuestros sentimientos nos ciegan?:

Corazones tallados a golpe de diente
en las paredes de un psiquiátrico.
Pastillas sin receta que saben a mierda
con agua de los charcos de algún barrizal.

Caléndulas podridas en macetas de barro;
sus pétalos naranjas de óxido y de azufre.
Canarios enjaulados en celdas de cieno
cantando serenatas a un amor perdido.


Mil cristales tintados con mil lágrimas negras
que tiñen las alas de los ángeles de gris.
Tormentas de plumas de pájaros de asfalto
que abrigan la locura con amor y mantas sucias.

Camisas de fuerza tejidas de mármol;
tejidas de piedra, de cal, de cemento.
Dinteles que coronan el hueco de luces
donde el sol se acuesta para no despertar.

Paredes acolchadas; bombillas fundidas
Cantos de sirena; pupilas dilatadas
Ojos al cielo; sangre en el suelo
bañada en agua de mar…



¡Gracias por leerme!



lunes, 29 de octubre de 2012

DEA PECUNIAE

DEA PECUNIAE 


¿De dónde venimos? ¡Pum! Una explosión, unos cuántos
miles de millones de años, y hale, a pasear por las calles
respirando ponzoña, vestidos de colorines y taladrando
nuestros oídos con sonidos artificiales que nos hacen sentir
vivos. ¿Es eso cierto? ¿De veras no existe un ente superior
que nos crea e incluso nos maneja a su antojo desde un
reino desconocido que solo cabe en nuestra imaginación?
¡Vaya! y surgió esa palabra: IMAGINACIÓN. Bien, voy a
tocar un tema muy polémico con la vaga esperanza de que
me lluevan críticas, tanto a favor como en contra, que de
todo se aprende, ¿verdad? Casi instintivamente y nada más
nacer tendemos a experimentar un interés irracional por lo
desconocido, por descubrir, por saber, por conocer... podría
verse como una necesidad, que, a grandes rasgos, es lo
que es, una necesidad. ¿Qué pasa cuando no calmamos
nuestras necesidades? Se crean conflictos en nuestro
interior, conflictos muy diversos y, por tanto, conflictos que acarrean consecuencias de distinta índole. Si no comemos nuestro organismo comienza a comportarse de una manera distinta, no funciona bien, se empieza a debilitar... y a morir, lo mismo que si no respiramos, por ejemplo. Pero, ¿Qué pasa si no saciamos nuestra necesidad de conocer, de descubrir? Preguntemos a los griegos, que al no poder dar explicación al viento, a las olas, al amor, a la guerra... se inventaron dioses que "daban explicación" a estos fenómenos (lo de los griegos es solo un ejemplo, no voy a hablar de los romanos o los egipcios; sería interesante, pero no es el tema que me ocupa). Bien, aquí quería yo llegar, ¿de dónde surge Dios? Mejor dicho, ¿de dónde surge la idea de Dios?

Vamos a hablar de Dios desde un punto de vista filosófico. Empecemos por la filosofía clásica: Platón afirmaba que todo conocimiento surgía de la reminiscencia, es decir, todo conocimiento era innato, y al surgir en nuestra mente no hacíamos otra cosa que recordar lo que de manera innata ya sabíamos. Para Platón, lo único que se acercaba a la perfección eran las IDEAS, eran la perfección en nuestra mente y nos acercaban a la perfección absoluta: Dios, que, al ser nuestro creador, dejaba su huella en nosotros de modo que el saber ya lo poseíamos; solo había que recordarlo. Aristóteles distinguía entre ser en acto y ser en potencia: ser en potencia se refería a ser como concescuencia de un acto; ser en acto, por consiguiente, reflejaba la causa que originaba dicha consecuencia. Por necesidad, todo ser en potencia necesitaba de un ser en acto; por tanto, nuestro mundo en constante movimiento debía tener un "ser en acto" como motor, un "acto puro" que diese lugar al movimiento, pero sin ser movido por nada. Nunca se refirió a Dios como tal, pero el "acto puro" refleja la idea de un ente superior, eterno (sin origen e infinito). San Agustín de Hipona decía que el alma era el motor del cuerpo y surgía a imagen de Dios, por tanto él era su creador. Simplemente haciendo mención a las 5 vías de Santo Tomás de Aquino (aquí no, aquí no) (movimiento como actuación del móvil, experiencia de un orden de causas eficientes, contingencia o limitación, grados de perfección y gobierno de las cosas), y puesto que ya dediqué una entrada a Hume, donde expliqué su postura frente a la idea de Dios, vayamos al modernismo: Kant creía en la justicia; su argumento era que como no existía en la Tierra debía de existir un Dios que la materializase fuera de ella. Marx decía que "la religión es el opio del pueblo", pero ahora hablamos de Dios, no de la religión, que son temas distintos. Y por último mencionaré a Nietzsche: "Dios ha muerto". Con esta frase quería decir que la ideología que había reinado durante tantos años en el pensamiento Europeo se estaba yendo a pique. Pero por desgracia Dios aún no ha muerto, ahora asociamos Dios a la religión, respeto la opinión de quienes creen en la existencia de un ser que rige, o que es la causa de nuestras vidas, aunque no la comparta ya que, como he querido dar a entender, opino que la idea de Dios surge al no poder explicar en un determinado momento quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos, preguntas que seguimos sin responder, pero que no explicamos dando vida a cosas que no existen; lo que no respeto es la gran empresa divina que no respeta a quienes no creen en ella y que durante tantísimos siglos ha "violado" la mente de tanta gente que se ha creído parte de un rebaño en un camino pedregoso hacia la "felicidad". Tenemos que tener clara una cosa: vuelvo a hacer hincapié en la validez de toda opinión que no pretende sobreponerse a las demás, pero pensadlo: imaginaos que escribís un libro, dais vida en el papel a unos personajes que actúan como vosotros queréis, pero ellos no saben por qué hacen lo que hacen, qué les mueve a hacerlo: tú sí, tú sabes que son personajes ficticios, nacidos de la imaginación; tú sabes que su historia es mentira. Del mismo modo, no hay nadie más ateo que la propia Iglesia, no es más que una secta que crea santuarios donde recopila y oculta pruebas que delatarían que son los escritores de una falsa historia que les nutre desnutriendo a quien la cree. Si Dios es nuestro padre, ¿por qué nos abandona a nosotros, sus hijos?:

Diabolismo sutil de una caja de Pandora,
llave de carne o de plasma,
o de fantasmas de dedos turbios.
Expresiones que derivan de un cúmulo de sueños,
alicientes que encadenan
la razón a un agujero negro.

De la masa informe de origen dudoso,
el más ínfimo coloso nació para su suicidio.
No sé si soy de hueso o de luz,de intención o de accidente;
si soy de barro o de espuma
que se deshace en el tiempo.

Y sé que en sueños moriré para otear mi hogar
desde los cielos, y hablar con un ruiseñor
de humano rostro, de muy altos vuelos,
que cantará para mí con tanta gana
como de escucharlo tienen mis oídos.

Y cantará:

“Déjate guiar por mi voz de cristal,
que refleja la luz cegadora.
Vuelve sin callar, sin morder, sin amar,
vuelve por las escaleras
a donde tu padre mora.

Déjame tenderte mis manos, mis dedos,
déjame enseñarte mi hogar.
Deja que tu mente sucumba a tus credos,
déjame existir, ¡oh, ignorante!,
y te dejaré volar.”

Cada vez que en su ofensa pronuncies su nombre
llorarán los cielos por su rabia…
Cada vez que condenes a juicio sus mandatos
temblará…

Como ser destructor tú serás destruido
por tu hambre de manzanas…
Como mente capaz, si naces ya con alas
gritará…

“Enseñemos al mundo
mis ríos, mis valles,
enséñales la luz de su hogar…
Que sean mis ovejas
que pasten, que aprendan
a no aprender jamás…

Que muerdan con orgullo
a los astros del universo,
que las estrellas sean el candil
que encienda sus noches
cuando tengan miedo,
que crean que las puse yo allí.”

Vida cadente, oscuridad candente,
semillas sin tierra ni luz,
fuego infecundo al arder…
Sombras que habitan en tierra de nadie,
pisadas en tierra de todos,
dogmas sin pie a la excepción…

Cumbres que me alejan;
cumbres que me acercan
al latir de tu pulgar…
Voces que dicen,
oídos que escuchan;
mentes que se ensordecerán…

Caminaba sin camino y resultó ser mi destino,
resultaba estar escrito en un libro no maldito,
donde existe el bien y el mal.
Tropezaba con la rabia, tropezaba con mis rezos,
tropezaba con mi vida, con sus muertos…
¿Con mis ojos no has querido tropezar?

“Seréis mis ovejas, ¿mis hijos?, ¡mis siervos!
Pensar será vuestro mal…
Unid vuestras manos, juntad vuestra sangre,
bebeos la del rebelde,
la sangre del que se ha de alejar…

Serán las hogueras los premios de quienes
no sepan contar hasta TRES,
Serán las vidrieras, serán las capillas,
mi oscuro laboratorio;
del laberinto, ratas, no saldréis…”

En torno al vórtice danzan tus pupilas,
al son de sus cantatas,
reptando atraen tus huesos su atención…
Gimiendo entre lágrimas no encuentras la respuesta
al féretro de almas
que mueren en tu aliento,
y nacen de alimañas al morder…

“Desnudos latentes de almas inocentes,
dorada pila bautismal…
fuego divino disfrazado de diablo,
reinos de paz y de luz
escondidos detrás de una cruz.

Colosos que crecen, palabras que mecen
la mente en una nana mortal…
Carne poco hecha en mis manos deshecha,
Sangre de alcohol y selenio…
Absurda <<felicidad>>…”

¡Muere en este agujero negro…
pintado con pinceles de mierda…!
¡Grita fuerte al cielo y despierta
a los cantos dormidos bajo trozos de piedra!

¡Déjame escuchar a esas voces…
que en verdad no existieron jamás…!
¡Déjame callarlas, mudarlas, matarlas
con balas de cristal…!

Déjame que duerma esta noche…
déjame volverte a escuchar…
déjame aprender que es mentir
que el cielo es inmortal…

Déjate llevar por la senda…
de plumas de ángel a ras
del suelo, sus alas perdieron
al creer en el sueño ficticio…
de que podrían…

volar...

¿Y si Dios existiese? Es más..., ¿y si fuese una mujer?


Algún día hablaremos de ello. ¡Gracias por leerme!

lunes, 22 de octubre de 2012

ESTA NOCHE NO QUIERO ESCRIBIR


A veces no tienes ganas de nada. A veces te levantas con desgana, pones los pies en el suelo porque no hay otro sitio donde ponerlos sin caer de bruces, pero pones la mente en la tierra, no solo los pies, y caes de bruces. Otras veces te levantas de la cama de un salto, tan rápido que las pesadillas se quedan en la cama mientras tú ya te has despertado y esbozas una sonrisa que no te cabe en la cara. Pero curiosamente, con frecuencia son esos días grises en los que de repente algo te mueve a mirar al exterior, con legañas en los ojos, con los mocos colgando, con el pelo grasiento, vestido con un sueño errático que desvela tu atormentado subconsciente, y en tu mente se enciende una luz, a veces blanca, a veces de colores; una luz que muchas grandes mentes la disfrazan en la silueta de una bella mujer: hablo de las musas.

Las musas eran en las antiguas culturas las diosas de la inspiración en el arte y las ciencias. Sobra decir (creo) que no son más que mitos, que la inspiración no surge de entes divinos de existencia tan cuestionable como dudosa. Pero entonces, ¿qué es la inspiración, y de dónde surge? Veamos. "Inspiración" es una palabra de origen hebreo. Su cultura asociaba esta palabra a un brote repentino e inconsciente de creatividad. Entendamos que nos estamos refiriendo a la inspiración en lo que a arte se refiere. Bien, en relación con las musas de las que ya he hablado, la inspiración era entendida por los autores clásicos como una huída momentánea de nuestra alma hacia el reino de los dioses, que al volver al cuerpo nos traía sus ideas divinas. En el siglo dieciocho, cuna de la psicología, autores como Locke explicaba la inspiración como una simple correlación entre ideas distintas que nacían al mismo tiempo en un pensamiento repentino. Dando otro pequeño salto en el tiempo vemos que mientras autores como Carl Jung defienden que la inspiración proviene de algo que se escapa de nuestra propia experiencia, de nuestra propia persona, de nuestro ego, otros como Sigmund Freud decían que la inspiración radicaba en el subconsciente y era fruto de traumas desarrollados durante la infancia. Y ya no hay más saltos, aquí entro en debate: sabemos que el arte es una expresión de los aspectos más subjetivos del artista; ¿es posible que, como indicaba Freud, la inspiración que nos lleva a realizar nuestras creaciones artísticas tenga sus raíces en traumas y heridas sin cicatrizar arraigadas en el subconsciente que nos obligan, como si fuesen sueños, a manifestar los sentimientos que dichas heridas esconden, como si estas supurasen? En mi opinión, es posible, pero al principio dije que las musas no solo eran las diosas de la inspiración artística; ¿cómo explicamos desde el punto de vista del pensamiento freudiano las ideas que supusieron, suponen y supondrán grandes avances en el campo de la ciencia? Tenemos (o solemos tener) un impulso casi instintivo que nos guía hacia el conocimiento, llamémoslo curiosidad, llamémoslo Juanito, llamémoslo "X". ¿Es posible que, siguiendo la línea del padre del psicoanálisis, la necesidad de conocimiento frustrada por el desconocimiento genere un "trauma" (llamémoslo así por la referencia a Freud, aunque no sé si es la palabra adecuada) que se manifieste desde lo más profundo de nuestro subconsciente en forma de idea "divina" nacida de la inspiración? Bien, no lo sé, nunca llegaré a entender nuestra estúpida mente, lo que si sé es que a lo mejor hoy para mí ha sido uno de esos días grises y, aún sin ganas de nada, quizá estuviese inspirado:

Esta noche no quiero escribir,
que no sé leer,
que estoy dormido.
Que no hay nada que decir,
que ya lo dicen mis ojos,
que por mí hablan sin decir nada.

Esta noche no quiero escribir,
que puede que no haya tinta,
que ya no la sangro,
ya papel y pluma son
como moscas en invierno;
ya papel y pluma son canarios roncos.

Esta noche no quiero escribir,
que soy pollo sin cabeza,
que no paro quieto
hasta que sudo recuerdos...
y me muero un poco.

Esta noche no quiero escribir,
que quiere la luna bailar un vals,
que estreno zapatos, mis pies no obedecen
y la desidia chupóptera
convierte mi cuero en granos de piel muerta.

Esta noche no quiero escribir,
pero llaman mis musas a estas palabras necias.
Esta noche no quiero escribir;
sin embargo, escribo.

Esto me inspira... :




Buenas noches, y gracias.


lunes, 15 de octubre de 2012

AMOR Y OTRAS ENFERMEDADES

AMOR Y OTRAS ENFERMEDADES


Buenas noches. ¿Creéis en el alma? El alma, dicen, es lo que da vida al cuerpo, ese "ente" intangible, invisible, inmaterial que reside en nuestro cuerpo y le permite vivir; es, por tanto, lo que muere cuando el cuerpo deja de vivir. Los que creen en su existencia (dualistas) niegan que lo que da vida a un cuerpo sea cuestión de física, de química, niegan, a grandes rasgos, que sea algo estudiable. Bien, si se escapa de manos de la ciencia, ¿de qué se trata? ¿Magia? ¿La gracia Divina? No lo creo; creo en la ciencia. He de decir que hay quien ve a la ciencia como una secta más, una secta cuya subsistencia se basa en la fe hacia sus premisas, pero no hay que olvidar que dichas premisas se basan en demostraciones empíricas. Pero, y como muestra de que también hay que ser crítico con aquello en lo que único cree, hablemos del empirismo; más concretamente, de Hume. Si el empirismo se basaba en las evidencias que la experiencia otorga, Hume era razonable y decía que el hecho de que algo haya salido bien 100 veces no confirma que vaya a salir bien 101. Niega por ello el principio de causalidad. Y podríamos pensar que si Hume critica al empirismo se agarraría a la religión, pero no: Hume no negaba la existencia de Dios; lo que decía era que, dado que lo único que podemos llegar a conocer es el "fenómeno", aquello que se nos presenta y que captan nuestros sentidos, y dado que guiándonos por estos no podemos percibir a Dios, la afirmación o negación de su existencia se basa en argumentos que se escapan de ese "fenómeno".

Y hablando de fenómenos, y para que sirva como introducción a lo que voy a tratar ahora, diríamos que todos o casi todos alguna vez hemos sentido algo a lo que solemos llamar "amor". Amor es el fenómeno, del cuál no está muy claro cuál es la causa. Podríamos definir al amor de muchas maneras. Hay quien lo define como "indefinible", porque definir es poner barreras, y el amor es infinito (eterno, dicen, cuando la palabra correcta es infinito, pues lo infinito tiene principio y no fin, como el amor, que no es eterno, pues lo eterno no tiene ni principio ni fin, sino que es algo que siempre ha existido y que siempre existirá). Bueno, sin profundizar mucho en que esta "definición" me parece una paparruchada, hay quien lo define como algo mágico... así que echemos la culpa a Harry Potter cada vez que nos sintamos como una mierda por culpa del amor, verdad? En fin... para mí el amor es una combinación. Escuché hace poco que vivir en sociedad es algo que nos ayudó a sobrevivir hace muchísimos años, pero ahora nos está matando... No se referirían al amor en concreto, pero visualicemos: El amor es un sentimiento social, un sentimiento que nace de nuestra necesidad de vivir en sociedad. Pero como humanos también somos animales, y tenemos instintos, instintos que no podemos controlar (lo que podemos controlar es la forma de actuar cuando los sentimos), y el mayor instinto por el que nos guiamos es el instinto de supervivencia, que, aunque en algunos casos se pueda ir en contra de él, nos hace alejarnos de aquello que puede acabar con nosotros (o con nuestra alma), pero este instinto no solo actúa en términos individuales, sino también en términos colectivos, es decir, hablo del instinto de supervivencia de la especie, ese instinto que nos impulsa a procrear y del cual nace, por tanto, el instinto sexual. Cuando cogemos una coctelera y mezclamos este impulso con el incondicional afecto hacia una persona surge eso a lo que llamamos amor, algo que bajo mi punto de vista no es magia, sino una patología del sistema nervioso que nos produce desajustes hormonales que nos llevan al deseo sexual, al vaivén de endorfinas, la llamada "hormona de la felicidad" (su secreción se asocia al sentimiento de felicidad y su inhibición, por tanto, al sentimiento de tristeza), a un principio de trastorno obsesivo (que degenera en muchos casos)... Dicen algunos que es el lenguaje del alma. Si entendemos que el alma es la mente, y que no es, como piensan algunos, algo inmaterial e inexplicable, no podemos decir que el amor es el lenguaje del alma; más bien diremos que el alma se queja ante algo que la perturba, porque decir  que el amor es el lenguaje del alma sería afirmar que el amor es lo que nos mueve y nos impulsa a vivir (El amor mueve el mundo... Y UNA POLLA QUE TE COMAS, como dice mi querido Hovik en aquel monólogo que os dejé en mi primer post). En definitiva, podría adentrarme algo más en la mente y seguir explicando por qué creo que es una enfermedad, pero bueno, es un tema que me acerca a la psicología, así que si queréis saber de ello haced peticiones a mi compañera Ainhoa o Leed a Punset, que si leyese esto estaría de acuerdo conmigo. De momento para conocer lo que es el amor lo único que podemos afirmar es que tan pronto nos hiela la sangre como nos la pone a hervir...:

De afeitarme cuatro pelos
a que crezca la melena
en mi corazón.
Cuatro piojos descoloridos
bañándose en sangre
envenenada,
sangre que da de beber
a tantísimas hienas…

Sangre que hierve en puchero de barro
servida en platos
de ataúd y telaraña,
servida en cazos tal que aljibes llenos.
Sangre teñida color esperanza,
sangre que fluye a través de mis venas
y al llegar al corazón
se torna negra.

Sangre que da vida
a espíritus dormidos que despertarán
al caer de las hojas en un bélico otoño
de guerras entre ser liberado y
morir entre tus brazos;
de guerras entre ser y sentir.

Sangre que hace océanos,
que son charcos bajo las botas del niño
que renace cuando escalo cumbres
y me desgarro las rodillas.
Sangre que en invierno se congelará
y con ella las farolas harán guerras de nieve.

Y ahora tengo un
corazón verdinegro
cuya melena huyó al viento
para hacerse pelucas con los viejos sueños

Para que veáis que comprendo por qué hay quien cree que la ciencia también es cuestión de fe (ya os he hablado de la crítica al empirismo de Hume), os dejo una canción que habla de ello: http://www.youtube.com/watch?v=iGpoEPcmOK4

Y para terminar, he recibido varias críticas por mi post sobre los sofistas. Son críticas que agradezco, porque no creo que lo que digo en mis posts sea algo inamovible, pero aclaro las cosas. Quizá me explicase mal (que es muy probable), pero lo que quise criticar no era los ideales que defendían, sino el hecho de CONVENCER de que eran los correctos. Podrían serlo, o podrían no serlo, pero creo que intentar convencer a alguien de algo es una falta de respeto hacia la opinión de dicha persona. Una cosa es dar razones y que la gente juzgue si esas razones tienen o no peso para ellas, y otra es persuadir, se puede persuadir de buenos valores, pero aún así cada persona tiene forjada su opinión y no creo  que nadie deba esforzarse por cambiar la de los demás. Y por último, cierto comentario me acusó (acusó es una palabra con mucha carga peyorativa, suena mal pero no se me ocurre otra, no quiero que se me malinterprete por usarla con una mala intención o en un mal sentido) de llamar anticuados a los sofistas; bien, no veo en qué palabras quedó reflejada esa opinión por mi parte, así que no diré nada sobre ello.

Seguid comentando y añadiendo críticas (siempre razonadas) sobre lo que escribo, que esto no solo sirva para que leáis mi opinión y penséis sobre los temas que propongo, sino que también sirva para hacerme pensar a mí. Muchas gracias, un saludo!